Día 1 “RUIDOS EN LA CASA”, Auditorio Paco de Lucía 02.06.12

Nunca he tenido mucha fe en los rituales teatrales. Esa es una verdad a medias o casi una mentira. Tengo los míos, unos un poco más públicos que otros, pero personales a fin de cuentas. A la compañía siempre le doy su espacio, para esos rituales en los cuales no tengo la seriedad necesaria y mejor no estorbar. Al menos el día del estreno.

Allá nos vamos, a estrenar  “RUIDOS EN LA CASA”.

La verdad es que es un día con relativa calma, a pesar de tantas cosas, de tantas funciones y de tanto jaleo: fin de curso con los niños, vuelta a Madrid, indecisiones vitales y personales, vuelta a Alcalá y una semana un poco gris que se coloreará con un bonito estreno. Movimiento “Slow”

Uno de esos pequeños rituales personales pero públicos viene conmigo, algo de ropa nueva, y otro de los íntimos me lo da el tiempo libre antes de entrar al teatro. Soledad de barra de bar, meditaciones de Roland Garros y una copa de “patxarán” (el camarero me mira mal cuando le pregunto si no tiene otra cosa que no sea “zoco”… que malo acostumbrarse a lo bueno…)

Poco a poco se llena aquello de camisetas amarillas, o mostaza, o girasol, o gualda, que no paran de moverse, de fumar, de repasar su texto, de martillear y de ajustar las últimas piezas. Me cuenta esta tribu de “camisetas histéricas” que por la mañana la cosa no avanzó como se debía, debates incluidos sobre el grado de inclinación, la posición de la cortina, la bajada de las escaleras, la entrada al escenario, la calle, el cielo, el infierno… y yo a casi todo les digo que si…

Una vez terminados los detalles nos vamos a ese segundo ritual privado pero público que es “montar los saludos”. Miro el reloj y veo que vamos bien. Mi previsión es terminar de estar ahí en medio hasta las 19.00. Luces, cortinas, muebles. Saludos:

TRINI: ¿Cómo van a ser los saludos?

YO: “What youre proposing”

TRINI: ¡¡¡¿Qué?!!! ¿Ahora quieres que opinemos?!!! ¡Estamos locos!

YO: No, no, que van con esa canción…

Es fácil. Que majetes…

Nos ponemos con las transiciones. Repasamos y repasamos y repasamos y repasamos ¿pero como es posible que siempre falte algo? Algo en mi interior me dice que no lo estoy haciendo bien, que no debo darles las suficientes herramientas porque no es normal que siempre falte una sábana… Entonces mi subconsciente me da la solución: “dales una cerilla…acabemos con esto de una vez…” Por eso a veces no le hago caso a mi intuición.

El público va llegando. Todo fuego amigo.

La función comienza. Intento verla desde la cabina, pero me acabo sentando en la última fila, quiero estar cómodo. Todo suena y arranca bien, pequeños lapsus, entradas un poco antes de tiempo, todo presupuestado…  bolsa, bolsa, sardina, sardina…y de pronto…

…de pronto…¡¡la bolsa azul!!

Después de recoger los ojos, que se me habían salido de las orbitas, comprobamos el silencio, Roger y Vicky se han pasado al dormitorio (espero que a desnudarse del todo) Marta sale como puede a pedirle ayuda a Luis (…pues no tiene Cuqui bastante con lo suyo…) Nos rearmamos, dejando el vestido sin saber, sin salir nadie por el jardín y acudiendo a la primera entrada de nuestro ladrón. Después de eso, Roger aparece por la cocina con Clacket y Vicky por el jardín (¿Por qué?…que sabe nadie…)

Pero todo pasa, un poco mas o menos decentemente  y llegamos al descanso…

El segundo acto comienza con algún titubeo, algunas dudas. No nos pongamos nerviosos… pero por algún misterio que aun hoy no me explico, aparece la Sra. Ortiz, con sus cosas, sus frases, y se queda en medio de todo, viendo y escuchando cómo todos la buscan… ahí dejé de sudar…

El inicio de la segunda parte, a la cual llegaron sin que yo supiera muy bien el porqué, recolocó las cosas un poco. Pero sólo un poco. De pronto, veo las dos botellas en escena

¡¡¡¡las dos botellas!!!!  IMPRESIONANTE

Evidentemente, ninguna va estando donde debe. Todo se va precipitando… me agarro a la butaca de delante para no saltar… me falta alguien… falta la Sra. Ortiz (Claro, como antes salió mucho rato, ahora no sale, para compensar, seguro que está buscando su botella en Coslada) Las escenas van pasando, ella que no está, los demás van luchando como pueden. Ahí está Jose con una cara de “Diosmiodondeestamos” entrando y saliendo de punta a punta del escenario, todos le gritan algo del pegamento ¿y el cactus? ¿y la Sra. Ortiz? ¿y la lentilla? ¿Y las botellas? ¿y mi corazón? ¿y el hacha?¿y si hubiera acabado la carrera de económicas? Momento estelar: PHILIP entra y sale para que ROGER le grite un apoteósico “¡donde vas gilipollas!” …Se me escapa la risa floja…

De alguna forma, aun inexplicable para los entendidos en asuntos paranormales, el acto acaba y termina en su sitio.

Veo al comenzar el segundo acto que el cable del teléfono no está preparado (NOTA MENTAL: apostar con ellos a que seguro me dicen que sobra descanso…) Mrs. Claket lo desenreda como puede. Bien, vale, bueno, salvados. Es entonces cuando Gabi, poseído de una fuerza descomunal (yo imagino que la de algún agente secreto) empuja a Laura lo justo para tirar la estantería…normal, pienso, como ahora estamos con mucho espacio…mejor pegarse a los muebles… Nada, no pasa nada, no ha muerto nadie… seguimos…. Total, a mí el jarrón rosa no me gustaba…

El tercer acto transcurre casi sin incidentes. Alguna cosa nos dejamos por el camino, movimos el sofá hasta el jardín ¿de quien fue la idea de un sofá hinchable? ¿Por qué no lo coloca nadie? La gente se ríe, y yo también. Pienso que está todo siendo un desastre, pero no lo sabrá nadie como lo sabemos nosotros.

La función termina. Saludos, vivas y bravos.

Abrazos y felicitaciones.

Me encantan los días de estreno. Me puede gustar más, o menos la función en sí, o estar bien o mal. Pero día de estreno sólo hay uno, y hay que disfrutarlo. Dejar que la gente se quede vacía de toda esa energía, de todos esos nervios. Disfrutar de la función que se hace por primera vez, con sus aciertos y sus desgracias. Ya habrá tiempo de arreglar y de dar notas. Hoy solo es disfrutar, divertir, recopilar anécdotas y comentarlas al sabor de una cerveza.

Yo mientras, buscaré el programa de mano para comprobar que efectivamente lo que estaban perpetrando era “Ruidos en la casa”…

Juanma Casero.

Sinopsis

Posiblemente una de las comedias mejor escritas de los últimos años. Acción, humor, ritmo, personajes trepidantes y situaciones inverosímiles que rodean una función de teatro con mucho misterio. Un vodevil inglés lleno de puertas, muebles y platos de sardinas que dejarán al espectador boquiabierto y sin respiración, atento para no perderse ni un detalle, porque parpadear un segundo puede suponer perderse unas risas.