Día 2: “Ruidos en la casa”

Día 2: “Ruidos en la casa”

Función a la vista.  Domingo 28 de octubre a las 19 horas en Cheste (Valencia).

La segunda, después del estreno, después del verano, después de cerrar “El Burgués Gentilhombre”, después de recorrer más provincias españolas con “Mujeres de Arena” y  de que se averíe la furgoneta, llegamos a Cheste por cuarta vez y con “Ruidos en la casa” casi como si fuera el estreno.

Días, semanas de discusiones, hora a la que salir, un@s que sea temprano para llegar pronto, “que hay mucho que hacer y mucho que montar”……….., otr@s que si no puede ser más tarde, necesito no sé cuantas horas de sueño…. Surge una propuesta: salir el sábado para montar el propio sábado y el domingo tener tiempo para ensayar tranquilamente.

Propuesta no aceptada.  Según pasa el tiempo nos volvemos más especialitos y más maniáticos, cada uno con lo suyo ¡es que como en mi cama no duermo en ningún sitio!, normal (ni nadie). Creo que eso nos pasa a todos, pero ….

Idea de Goyo: lío a mis primos valencianos para que me ayuden a montar. Yo me voy el sábado con el camión. Dicho y hecho. Se han dejado convencer esta vez, no se si después de la experiencia volverán a dejarse engañar.

Llegada a Cheste: 16 horas del sábado 27 de octubre.

Misión 1: Descarga

Ya tenemos a los valencianos esperando en la puerta del  teatro. Cara de circunstancias al ver el camión y abrir las puertas. Como el camión es grandecito, la escenografía va holgada y no parece tanto, pero al empezar a descargar enseguida viene la primera pregunta ¿¡Cuántas puertas!?  Y yo les digo: sólo cinco.

Luego vienen los sacos de arena que como vienen camuflados en los cajones no se ven. Empiezo a sacarlos uno a uno, y otra vez la exclamación ¡¿Cuántos sacos?! A eso se une las cajas de atrezzo, de herramientas, listones, telas, etc, etc.

Misión uno completada. Descarga realizada.

Misión 2: Montar escenografía

El montaje es como un rompecabezas y que solo Goyo conoce. Algún día aprenderemos los demás, nos organizamos bien, y a lo mejor conseguimos montar en una hora en vez de cuatro.  La cerveza ayuda, o eso dicen.

¿Alguien pensaba en montar escenografía relajadamente? Eso casi nunca pasa, y menos teniendo a Moncho al lado que no para de hablar, y bla, bla, bla….. ¿Y el futbol? Empieza las 18h, hay que darse prisa que hay que ver al Valencia (¡manque pierda!).

Empezamos con las incidencias: La ventana que roza y no abre, picaporte de una puerta que se rompe, la rueda de la mesa de televisión rota en el transporte. .. Llamada a Jose rápidamente para que traiga las ruedas de repuesto y mensaje a Cuqui para que no se le olvide la cepilladora. A pesar de las chuletas escritas en la propia escenografía montamos los cajones al revés, ¡vaya por Dios! ¡ Y ahora las puertas no coinciden y tendremos que volver a empezar!

Refuerzo para la barandilla, Gabi pone tanto ímpetu en sus acciones que un día de estos se quedará con alguna puerta o con la barandilla en la mano (mientras no se le caiga encima). Pues nada, vamos a evitarlo poniendo refuerzos, refuerzos que hay que pintar (las rayitas otro día) para lo que me pongo mi traje de astronauta que ya quedó inmortalizado con Bernarda.

18 horas del sábado 27 de octubre de 2012

Empieza el futbol y los futboleros van desapareciendo uno a uno, total si no hay suficientes herramientas …. Se queda Juan Luis y antes de que finalice el partido, nosotros ya hemos terminado de montar la escenografía y pintar. ¡Viva! Me siento en el suelo del escenario, las piernas ya no me sostienen, a esperar a los futboleros y a los técnicos del teatro.

Se escucha follón en la entrada, deben ser  los futboleros, el Valencia ha perdido ¡vaya por Dios!.

Quedamos en volver al día siguiente a las 11h para continuar con la iluminación, sonido, ensayo técnico y demás pruebas necesarias para preparar la función de la tarde. Estamos cansados y mañana tenemos un día muy largo por delante.

11 horas del Domingo 28 de octubre de 2012. Cheste (Valencia)

Nos enfrentamos a un día muy largo, y eso que el cambio de hora nos ha regalado una horita. Pero quedan muchas horas hasta que nos encontremos con nuestra camita por la noche, cansados, magullados (siempre nos llevamos algún golpe o cardenal). Hay quien cuenta las horas, unos las que van a estar despiertos, sin dormir ¿20? ¿22?, otros las que van a dormir ¿3?¿4? ¿A lo mejor cinco los más suertudos?

Poco a poco va llegando todo el mundo, algunas caras son todo un poema (¡vaya nochecita, ¡eh!). Un momento, ¡faltan camisetas amarillas! Ah, no, es que no se la han puesto (mal). Empezamos: Luces, sonido, colocación escenografía, atrezzo, vestuario, marcas, etc … Dónde esta esto, dónde esta lo otro, … dónde lo pongo, dónde lo dejo. Llegamos a la hora de la comida con todo preparado para el ensayo técnico de la tarde previo a la función.

No hay nada mejor que hacer la digestión y pasar la morriña de la siesta subiendo y bajando escaleras, grabando memorias, probando sonido, repasando marcas, etc.

Empezamos ensayo técnico, entradas, salidas, puertas, sardinas, pim, pam, pum. Segundo acto, cambio de escenografía, marcas, botella, sabanas, flores ¿Dónde? Tercer acto, cambio de escenografía ¿Y el montón de sabanas dónde se queda? Hay apuestas sobre el tema,  que aunque se que la gané todavía no se el qué.

Unos oídos mejores que los míos me advierten que no sale el sonido por la izquierda, ¿por dónde? LA IZQUIERDA. Nada,  llamada a los técnicos, el micro tampoco esta listo. ¡Ah! Y la proyección, no hemos probado la proyección …

Ensayo técnico superado. Misión cumplida.

El tiempo que transcurre entre la finalización del ensayo técnico y el comienzo de la función es tiempo de nervios, consultas de última hora al dire, repaso de texto y acciones por grupitos… Unos se concentran consigo mismos a solas y otros aprovechan para sentarse en los muebles.

Son las seis, en una hora comenzamos. En la puerta un espectador impaciente dice que como es que el teatro no esta abierto si la función empieza a las siete. ¡Pues si que hay prisas! Pongo música para el público y que abran las puertas.

Aprovecho este tiempo para saludar a la familia que ha venido a vernos, son muchos, a algunos hace años que no los veo. ¡Que bien tenerlos entre el público!

La función  comienza y transcurre más o menos con normalidad, llegamos al cambio de acto, esta vez a telón cerrado. Se ven las sombras a través del telón moviéndose de un lado para otro. Queda mejor a telón abierto. Continuamos: segundo acto.

Me dicen que el telón se ha quedado muy abierto, que se ve entrecajas. ¡Claro! De eso se trata…

Fin del segundo acto. Transición. Definitivamente, hay que hacerlo a telón abierto, total si tienen que hacer lo mismo.

La función termina, aplausos. Respiramos. Ya esta. Esta hecho. Esta vez no ha habido bolsa azul, ni cajas de expedientes calientes …

Bueno queda lo más divertido, desmontar, cargar, volver a Alcalá, descargar, devolver la furgoneta e irnos a dormir, casi nada.

Con la ayuda de los empleados del teatro, desmontamos y cargamos. Antes de ponernos en marcha hay que cenar, y como dice mi tía, nada mejor que “cena de sobaquillo”, es decir, bocatas sentados en la acera del teatro. Inmortalizo el momento.

Parecerá mentira, pero todavía a las tres de la madrugada, subiendo y bajando por las escaleras de gilitos, cargados con sacos de arena, paneles, cajones, puertas, sardinas, platos… aún tenemos ganas de risas y bromas, a pesar del cansancio, de las caras de sueño. Mañana será otro día.

Creo que a esto se le llama Amor al Arte.

Inma Calvo

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